Para Paqui, una blanca flor

Feliz cumpleaños Marta

Donde naces tu, flor,
Para ti, para mi, para todos, para nadie

entre olas saladas
blancas manos en tu cuerpo
con tu voz callada, me llamas
rojo sobre negro,
negro de tu letra, de pasión
escrita sobre sabanas de pétalos,
de flores rojas, de alas
travesias por el mar
agua desbravada
cuando tu voz se alza
cuando clamas, ancha y oscura,
la noche por tu voz
luceros y tumultos
claridad que salpica
con gotas de luz,
abrazada a tu mundo
Mundo de negro color
no hay tristeza en la aurora
teñida entre blancos y rojos
llegaste a ella, a través
de palabras
de voces y silencios
de realidades soñadas
que corren entre ríos
aguas claras, nombradas
yo, soy mi damafingiendo, no querer
vivir soñando, lineas rojas
cielos y vientos, brisas
amaneceres negros
de mundos lejanos
amas en silencio, tu
entre piedras escritas
pasión hecha materia que busca
anclar en la tierra el nombre
mi nombre tu anhelo
que el cuerpo te lleva
intacto, como un milagro
un gran espacio vacio
azul en mi, negro y rojo
de tus colores y tus labios
Aquí, estas cerca, para vivir
verbos y adjetivos de color
dibujas lineas claras
entre pétalos escribes,
lanzas al cielo, mi nombre
detrás de una duda
escondido entre alegrías y fiestas
entre gentíos, palmas y orgullos
sin historia contada, sin pasado
que nadie recuerda, ni llora
los caminos que desandamos
desde antes de vivir, sin saber
entre rojos y negros atardeceres
anónimos besos ocultos
en tus manos la lírica
en tu voz la fuerza
en tus ojos ciegos de amor
desnudos de playa y luna
reflejos de arena
donde pisaste el baile,
la danza del adios
frio
Gracias Fabi por tus consejos.
ando el sol y la luna parecen encontrarse, se acarician y bailan hasta despedirse de nuevo entre dorados cielos que las lejanas montañas van ocultando. Todos ellos siguen en silencio el cortejo por las estrechas callejuelas de San Severio de la Laguna Seca. Algunos árboles desperdigados, acacias, y álamos grises, que milagrosamente resisten los cambios estacionales tan bruscos, cobijan bajo su verde amarillento ramaje a gentes serias y llorosas, niños y mocosos en calzones cortos y descalzos, hombres y mujeres quemados por el tiempo y el hambre, arrugados por los días a la intemperie, todos con sus ropas oscuras y los pañuelos en la mano, parecen llorar, la mayoría se santigua a su paso, algunos impúberes lanzan flores silvestres , senecios, crisantemos, narcisos y amapolas de un blanco refulgente. Monjas del cercano convento de la Trinidad y perros famélicos que ladran al paso de carruaje, observa el sudor en todos ellos, animales con el pelo apelmazado trinitarias y comerciantes, mozalbetes y meretrices con las ropas pegadas al cuerpo, colegialas que se dejan abrazar por los empapados brazos de jóvenes excitados, mas por la próximidad de ellas que por el ambiente que llena de melancolia y olores florales el sucio recorrido del feretro que va adquiriendo el rojizo color del polvo de las calles que atraviesa. Gentes a las cuales apenas si recuerda o conoce, agobiados por el calor del día, con la cabeza baja, murmurando oraciones que extrañamente le suenan con toda nitidez, voces que le llegan y la estremecen, quisiera responderle, gritar les pero solo puede sonreír, cobijada en su solitaria atalaya desde la que divisa, huele y escucha un llanto apagado, un grito mas que un silencio mas que una callada apuesta que proviene descansando sobre una melodia nueva para ella, diferente, cargada de sensaciones que parecen salirle del alma, que crecen desde dentro y hacía fuera en una alarde de negras notas y sintonias de dolor que no puede reconocer pero que siente que nacen de ella. Sigue percibiendo el calor externo mientras abraza su viejo instrumento de cuerda, sorprendida por el frió de su propio cuerpo. Pese a la estrechez del habitáculo y del propio carruaje que la traslada, se siente cómoda y tranquila, apenas nota el ajetreo del viaje, los constantes saltos de las ruedas sobre el empedrado camino. Intenta recordar, pero su memoria parece frágil, tanto como las estructura del carro que con sus crujidos de madera vieja y carcomida parece querer romperse con los perezosos pasos de las negras mulas que lo arrastran. Le cuesta trasladar a su memoria los últimos momentos del día, siente las manos de su tita vistiéndola, allí sobre la cama, empapada por el sudor que le provoca el esfuerzo, abandonandose bajo el potente sonido de las campanas, restos olvidados de la época colonial, de cuando algunos mercaderes, de dudosa reputación se instalaron en la entonces prospera villa, campanas sufragadas según relataban los mas viejos con el tráfico de esclavos procedentes de lejanos países cuyos nombres jamás habían oído mencionar.
soñar contigo en la noche,
no fue pensar solo entre los lienzos blancos
dibujando tus recuerdos
entre los olvidos de mi cuerpo
yo, a solas, sin ti,
soñaba hablando al mar,
agua callada
donde yacian las olas,
blanca espuma venerada
mensajero del silencio
correo mudo y deseo
que nunca llegaron.
Donde estan mi lagrimas,
secas de tiempo,

entre pinceles grandes
manchadas por tu silencio,
por tu adios entre piedras,
de colores y agua fria
entre luceros ciegos
canticos dibujados
acuarelas arco iris
lineas curvas de deseo
circulos abiertos a la nada.
Que soy cuando hablo
tu lo sabes, soy,
era número vacio
de gozos y aire del mundo
donde estoy cuando callo,
el mas viejo lugar
oscura morada,
la mas antigua palabra
donde tu nombre,
que no deja huella se pierde,
aunque te llamo y dices nunca
en la memoria de mi tiempo blanco,
sin espolones de lucha,
cansado y vencido
momentaneo triunfo
de tu aurea ausencia
cuando cierro entre decoros
entre risas escondidas
la voz que ya no surje de mis labios
Viejo amigo
Viejo amigo, comp
añero de chanzas, largas caminatas y llantos a la oscuridad. Todos supimos de ti, por tu recia voz, de tu caracter varonil, fuerte y heroica determinación, pese a tu nombre, mas propio de femina condición. Tu mi viejo, mi largo brazo hacia la canción, de apellido glorioso, tu, Tuba Wagner, curioso y fuerte, aupado a las glorias de la excelsa musica por necesidad de loar, como ningún otro pudo hacer, las gestas de Sigfrido, fuerza carácter y vida, sentido, melodia y necesidad al servicio del Anillo del Nibelungo que impregno de militares notas el peculiar sonido que tu creador quiso buscar.
Alumbrado a la luz de saxo, que no por ello pienso, tu memoria rescatar, hagolo si, por ese extraño sentido de la amistad, cultivada entre mesas viejas de madera, de patas apolilladas de pino, manchas secas de lagrimas y resacas desgarradas en los suelos, gastados de no limpiar. Fuiste, fui, fuimos, acompañados por el delgado Oboe, la Trompeta de pistones y el suave y ronco Bajo, banda de musicos errantes, la mayoria de visitas entregadas por unas copas y caliente plato de judias sin estofar, grupo de titeres guiados por la necesidad, en cantinas, tugurios, prostibulos chamizos y bares de dudosa y olvidada sonoridad, por no hablarte amigo, en triste hora lo haga si hubiera necesidad, del acomodo que buscamos a oscura tientas entre las cortinas de tu sueño cargado de estrellas, de chaparros adornos y medallas lucidas incluso en la desnudez del hogar. Recuerdo, el llanto apagado de tus gritos, la melodia insidiosa, recurrente y de recia ritmica e inacabada sonoridad, cuantas noches pediste, rogaste y llegaste hasta comprar, los favores de tu uniformado Monarca que deleitaba su insatisfecho goce hogareño entre tejidas y boradas cortinas y blasones de regia presencia, impregnada de olores rescatados a la primavera sexual.
Ya fuera por tu voz, por tu silencio o por ambas condiciones, que para tales hechos, no tiene mas importancia que la que cada cual le quiera dar, que una triste noche en aquel tugurio cargado de humo, ruido y olores de fuerte humanidad, tus brillantes ojos, la emoción de tu voz no pudo o quiso disimular, tu arrogante y altiva diatriba a todos nosotr
os, pobres musicos de banda con desconocido pasado, sin futuro ni silla donde descansar, gritaste tu alegria entre cervezas, que amigo, aunque no tenga mas importancia para mi, olvidaste pagar, todos escuchamos tu nueva dicha tu gozoso futuro, la promesa sellada por el mando de la banda militar.
Callen trompetas, tambores
y clarines
la tropa silencie su rigido caminar
bajen los angeles
escuchen los árboles, de verde hoja
de amarillenta sombra
hasta el agua de los rios cese
su lento peregrinar
Heme aqui Tuba Wagner
al cielo regalando
mis notas, sonido y porte marcial
merecidos aplausos y vitores ahorren
dejen los pajaros su cantar
maulle en silencio el gato
y ladre callado el gordo can
recuerden mi sonido, en hora magica
pues tal será la fama ganada
que a sus mocosos nietos
entre pañuelos sucios
caramelos de colores y ropa usada
deberan narrar
Hablaran los proceres de la comunidad
voces orgullosas
y estube allí,
entre sonrisas agrias
a sus orondas figuras
y trajes de terciopelo marrón
yo estube allí
en edictos pagados por el pueblo
comunicaran.
Y proclamaran festivo el día
en el que todos los parados
harrapientos, pobres, enfermos, desahuciados
y gentes sin mas porvenir
que ser visitados por la beneficiencia
pudieron con sus cansados ojos,
sus languidas miradas y algunos
con viejas heridas de guerra
el desfile presenciar.
Edictos, placas y bandos militares
harán honores y relatarán,
nadie, nunca, ni la propia musica
podrá escapar a la recia magia
que tu sonido entre silencios expectantes
eleve al cielo con granada sonoridad.
Y he aquí, viejo amigo, entrañable camarada de burdas y languidas noches dormidas sin yantar, de perdidos deseos tras las cajas vacias de cualquier oscuro local, amigo de secretos entre faldas volatiles y enaguas proclives a caer, he aquí que tu destino estaba escrito. Sabias mejor que nadie tu debil postura, nacida de la necesidad, creiste hallada la gloria cuando te llamaron de Palacio Real, tus valvulas rotativas tu campana abierta luciendo brillos donde solo hubo suciedad. Loaste tu alegria, acompañando al fino Oboe en una última composición que a todos nos hizo llorar, abriste las puertas de magos dorados, tiradores tan limpios que nadie osaba usar, madera pulida y embarnizada, clavos de cobre juntas herradas como bellas flores te flanqueraon el acceso a las dependencias de la sala real.

Qu extraño destino, tu que fuiste creado para las hazañas uniformadas, para dar voz al grito callado de la Valhalla, nadie con tu brillo en su futuro, con sus amplios sueños, alimentados de fantasia al paso de la oca, marcado por regias funciones, si, debo reconocer que tampoco nosotros, sin uñas, carcomidos por cierta y vergonzosa envidia,debo reconocer, tampoco sospechamos que llegarias a tan triste pero necesario final. Que a fin de cuentas no deja de ser noble función, pues no todos pueden lucir en su breve historial, una hoja de servicios, creeme, lo digo sin doble sentido mi viejo amigo, con tan cercana presencia a reales testiculos como es, para tu honra espero, tu nuevo destino, evacuar emergencias minguitorias en la sala de baño contemplando de cerca los castrenses bordados de la ropa interior de tu ensalzado General. Pues es verdad amigo, viejo y escatologico perfumado de diario, que como dijo el gran Quijote a su fiel escudero en la ínsula Barataria, y a fe mia que tan encuadrado sienta el precedende comentario, que de no haberlo hecho sin duda lo hubiera pensado, "amigo Sancho, no te aflijas por tu imprecavida perdida de humores y orina a deshora, pues recuerda mi fiel escudero y ahora gobernador, que incluso los mas grandes Reyes, Monarcas y Emperadadores, en algun momento y lugar ciertamentente deben evacuar".
Así pues tu noble destino entronado con la historia a través de los escritos caballerescos de historias de algún que otro soldado que se creyó Mariscal, debe por ti ser aceptado aunque nunca deseaste, debo recordar con tristeza, acabar tus dias ayudando a tu Rey en su que hacer humano, en su habitual y diario mear.
Donde estas Amor

evan el cuerpo mientras se deja amar.
empezando a caminar
mi ropa, empapada de recuerdos,
me habló de ti.
Senti que no se ama,
se quiere o desea.

Abrir la boca,
los labios plagados de besos,
llenar el alma, dejar correr los olvidos,
lamer la sangre,
espinas en flor entre mis dedos abiertos.
Siento tu entrega,
tu nombre vencido a mi voz
como te dejas llevar
por mis palabras calladas.
Me dices y pensamos, unidos
entramos por los besos
cuando dejo de llorarte
amarte por amar
vivir en ti, sin querer estar
Perdido entre tus tiempos,
oculto por tus miedos
te rindes al dolor
y niegas, me niegas
te niegas al sordo
grito del placer, el deseo
y hasta el llanto del amor,
roto, ante tu negación
desvalido de ti, salvado yo
de los temores de mi niñez

